La dependencia tecnológica de la nube en la pyme, ¿un impedimento para su adopción?

La dependencia tecnológica de la nube en la pyme, ¿un impedimento para su adopción?

En días pasado se cayó el servicio WhatsApp a nivel mundial justo en la víspera de año nuevo. Este tipo de noticias hacen que muchas empresas que pueden plantearse dar el salto a la nube duden de la fiabilidad de los servicios online. Lógicamente, hay una dependencia tecnológica de la nube en la pyme, pero no necesariamente tiene que ser un inconveniente para su adopción.

El valor que se debería tener en cuenta es el SLA o acuerdo de servicio que nos garantiza que lo que hemos contratado va a estar disponible el porcentaje de tiempo establecido, por ejemplo, el 98% del tiempo. Este valor tiene que estar reflejado en el contrato o las condiciones de servicio que aceptamos al contratar el mismo, pero que en la mayoría de los casos no se leen y simplemente se aceptan.

Luego este valor tenemos que compararlo con una estadística que tengamos de los últimos años en los que hemos estado trabajando con un programa equivalente instalado en nuestro ordenador o servidor en las oficinas. Ver qué incidentes hemos tenidos, cuántas horas o jornadas de trabajo hemos perdido por un fallo de hardware, por un virus o un fallo en el sistema operativo.

En ambos casos sólo tenemos que considerar las paradas se servicio imprevistas, no aquellas que nosotros hemos planificado para realizar una mejora, una actualización, etc. Luego con ambos valores ya podemos comparar cuál de los dos servicios tenemos una mayor disponibilidad para trabajar a lo largo del año.

En el caso de los programas instalados en nuestras instalaciones o equipos también habría que considerar los fallos de nuestro ordenador, si es el medio utilizado para acceder al programa o datos alojados en el servidor, sobre todo si no tenemos la opción de acceder desde otro puesto de trabajo. En la nube siempre tenemos la opción de acceder desde otros equipos que tengamos en casa, por lo que es más sencillo solventar un problema puntual desde nuestro ordenador habitual.

Además la dependencia tecnológica de terceros la tenemos igual. Dependemos de nuestro servicio informático, que en el caso de la pyme suele estar subcontratado, para que solucione el problema, de los proveedores para encontrar un pieza que necesitamos, realizar migraciones de datos, etc. Movernos a la nube sólo implica en muchos casos cambiar de interlocutores a la hora de solventar un incidente.

Imagen | Wikilmages

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